martes, 25 de diciembre de 2012

La Navidad y la Sagrada Familia



Sagrada Familia de El Greco.    

Las Navidades son fechas clave para la reflexión, son días para pensar sobre la hipocresía que nos rodea y para hacer balance del año que dejamos y de mirar con cierta esperanza al año venidero. Este año se han consolidado las disputas entre parientes, han salido a la luz las frustraciones, la incomunicación y el desacuerdo sobre quién y cómo debe cuidar de la abuela que lleva año y medio viuda. Un día que volvía con ella a casa tras haberla acompañado a misa, me dijo que no era más que una vieja inútil, que lo único que quería era morirse, que su existencia era insignificante ahora que había muerto el compañero de su vida. Lo único que supe decirla fue “no digas eso, yo te quiero mucho” mientras nuestras miradas se encontraban, ambas con los ojos acuosos en lágrimas.

Nunca me han gustado las grandes celebraciones familiares, ya que aunque nos sentemos demasiados alrededor de una mesa, con más bien pocos guardo cierta complicidad y cariño. Tener que ir a los pueblos castellanos que en invierno se hayan siempre cubiertos por una niebla espesa, donde siempre hace demasiado frío. La niña con fuertes inclinaciones intelectuales, la que se quejaba de andar preparando cenas y recogiendo la mesa mientras los hombres estaban en el bar o con las copas de sobremesa. La niña rara que siempre andaba a cuestas para establecer relaciones sociales en el pueblo. La niña ácrata y respondona en las discusiones políticas en comidas y cenas, discusiones en la que únicamente los hombres hablaban. La niña que carecía de diplomacia. La niña bonita de ropa extravagante. La niña que era incapaz de amoldarse a las convenciones sociales de sus parientes de un pueblo castellano, paletos interesados únicamente en las fiestas de su pueblo y sin ningún tipo de horizonte. La niña que sentía nauseas al tener que convivir en un ambiente católico y machista.  

Aunque desde hace poquitos años las fechas señaladas en el calendario en Navidad han sido celebradas únicamente por la familia nuclear, donde los conflictos y la incomunicación son mucho más fuertes que en la familia extensa. Una familia católica y numerosa, un cabeza de familia cuya única responsabilidad ha sido traer a casa su nómina, una nómina por encima de la media, un hombre respetado y valioso en su profesión,  y por ello, por cumplir tan bien, por poder cubrir las necesidades de su mujer y sus cachorros, siempre se ha mantenido ausente de todo lo demás. Una mujer demasiado guapa, dependiente, sumisa, sana y fértil, la perfecta ama de casa. Una buena ama de casa sin amistades, sin vida social, una buena ama de casa que prepara para cenar croquetas caseras, que va al mercado, que lleva al tinte los caros trajes de su marido, que se queda siempre en casa esperando que necesitan de ella los demás.  Una mujer frustrada y dolida, que explota demasiadas veces en ataques de ira, gritando, insultando, tirando y rompiendo todo lo que encuentre a su paso. Otras veces la da por llorar y llorar sin moverse de su cama. Cuando era pequeña mi madre me daba miedo, nos perseguía gritando, nos azotaba el culo con la zapatilla por tener la habitación desordenada, destrozaba los dibujos de mi hermano mayor porque no se podía tener un montón de papeles y de pinturas por ahí tiradas sin recoger.

Tengo que estar agradecida por tener un trabajo temporal durante estas Navidades, no por el mero hecho de tenerlo, sino por estar tanto tiempo fuera de casa, por tener jornada partida y tener que trabajar todos los días, librando únicamente el día de Navidad y Año Nuevo. Pero ahora sólo hay lugar para el trabajo precario y temporal. Al margen de la campaña de Navidad donde trabajo más horas que antes, durante los meses de atrás lo que me llega a mi cuenta cada mes no llega ni a los 300 euros, y de momento no me ha salido otro trabajo. Seguir bajo las cuatro paredes de mi casa me bloquea. No sé si por suerte o por desgracia he vivido con mi familia en varias ciudades y diferentes casas, así al menos la mala energía no se ha quedado acumulada en el mismo espacio.

“¿Por qué estás enfadada? Siempre tienes cara de rancia.” “Mira que es mala la niña”. Por muchos años que cumpla siempre seré la niña, soy la hermana menor y la única mujer. Después de parirme a mí, mi madre quedó embarazada en dos ocasiones, pero ambas veces tuvo un aborto natural. Durante mi adolescencia fantaseaba con tener una hermana pequeña, alguien a quien tener de confidente, alguien a quien darle cariño y confianza, darle todo aquello que a mí no me dieron ni mis padres ni mis hermanos. Yo la hablaría de sexo siempre que me preguntara, yo la enseñaría a ponerse su primer tampax, a sentirse orgullosa de su cuerpo, la apoyaría en todo aquello en lo que creyera, a que creciera fuerte y a quitarla de la cabeza todos los miedos que me metía mi madre por el mero hecho de ser mujer, la protegería y la mantendría alejada de aquella persona que a mí me hizo tan daño.

Sigamos con la sonrisa en la cara, haciendo brindis colmados de hipocresía y de odio. Sigamos con esta gran farsa a la que llamamos familia, que estamos en Navidad.










miércoles, 12 de diciembre de 2012

Machismo y sexismo en la publicidad.


Hoy me he metido en Internet y lo que más he visto por las redes sociales son parodias y críticas a un anuncio de Desigual, un anuncio que todavía no he visto en la tele pero si varias veces por Internet para intentar destripar el discurso. ¿Qué el anuncio es tontorrón, frívolo y malo? Pues claro, pero como toda la publicidad. Lo que no entiendo todavía es el revuelo que se ha montado con estos anuncios en concreto.  Lo único que veo de sexista es la obsesión de ir probando modelitos (algo que yo reconozco que hago en privado, y que para ello tengo un espejo más grande que yo en mi habitación).  A lo mejor suena absurdo que tu plan para 2013 sea follarte a tu jefe, aun así mucho  mejor plan que el de otras personas, donde va a dar, yo que de momento por no tener no tengo ni plan de Nochevieja, que ni me importa oiga, ya que desde el año pasado decidí pasar esa noche durmiendo en mi camita y voy a repetir este año.

Las críticas feministoides son bastante superficiales, pero como todo aquello que se exponga a las plataformas de las redes sociales, donde es imposible que se construyan debates interesantes y se expongan de manera coherente un discurso argumentado debido a los límites que imponen las redes sociales por su formato. Leo cosas del estilo: “qué asco da el anuncio de Desigual”, “es sexista y cargado de estereotipos”. Para estereotipos las palabras de tu discurso, que lo único que tienen son cuatro conceptos típicos sin ningún tipo de explicación. Porque de verdad, no entiendo que se arme un escándalo por esto, que se tomen hasta la molestia de hacer parodias. Las parodias que he visto son tanto de feministoides como de machos alfas, cada cual más ridículo.

Quizás vean sexista que las tipas que salgan estén de buen ver (como siempre en la publicidad), nada nuevo. Pero cuando sale el tema del físico y la belleza siempre me pregunto si es que las guapas tienen una vida más fácil o no pueden ser feministas. Esas grandes odas a la fealdad y críticas a lo que se considera bello y normativo que hay desde según qué sectores del feminismo nunca las he entendido ni las he defendido. La libertad de cuerpos y conciencias digo yo que debe llegar a todo el mundo, sean personas feas, bellas, horrorosas o regulares (adjetivos desde un prisma hegemónico, claro). Aceptación de ti mismo por ti mismo (eso lo primero), y tolerancia hacia ti por parte de las demás, así de sencillo.

Estos discursos rancios por parte de feministoides me recuerdan al feminismo antisexo que sigue estando presente en nuestros días, las feministas que quieren prohibir la pornografía y la prostitución amparándose en el conservadurismo y la sexofobia más vomitiva. Además, que ya estoy muy harta de tanta quejica, de tanto lloriqueo, de tanto victimismo, de tanta vanguardia feministoide que dicen que tienen o no tienen que hacer las mujeres. “No quiero tu piropo, quiero tu respeto”, otra cosa que está presente en las redes sociales. ¿Es que acaso hablas tú por todas las mujeres? Me dan ganas de hacerme una página en Facebook que se llame “Quiero tu insulto, no quiero tu respeto” con la foto de una buenorra a cuatro patas y envuelta en correas de bondage.

Para terminar un anuncio que siempre me pareció asqueroso, pero no dio tanto que hablar como el de Desigual.



jueves, 6 de diciembre de 2012

Amistades en ceniceros


En Madrid los días libres de la semana se presentan como absurdos espacios de tiempo, en ocasiones imposibles de cuadrar con compañía. La mayoría de las personas están demasiado absorbidas por sus trabajos, sus estudios, su aburrida y miserable vida en pareja.  Absorbidas por demasiadas responsabilidades, excepto la responsabilidad de cuidar a otros.  Tantas amistades que van al cubo de la basura con la facilidad de cualquier envase desechable.  Tanto tiempo perdido en planear fines de semana, en insistir con llamadas y correos electrónicos para esperar largas o directamente ninguna respuesta.

Tu tiempo libre termina siendo en la mayoría de las ocasiones tiempo libre disfrutado en solitario. Paseos interminables por zonas céntricas, visitas a museos y a exposiciones temporales. A veces llegas a detestar tu tiempo de ocio, porque te muestra sin conjeturas la prácticamente ausencia de vínculos verdaderos. Otras veces le sonríes, porque te das cuenta de que aunque te sobran dedos de una mano para contar aquellos buenos y fieles corazones que resisten a la infame vida urbana y al egoísmo, por lo menos puedes contarlos.   
     
A veces piensas que quizás pecas de poco inflexible, pero lo que verdaderamente detestas es la hipocresía, algo que no va muy bien contigo, por eso te dejas de medias tintas y vas al grano. Después vienen las ofensas de aquel que se siente interpelado y con ello las excusas de baratillo. Ya soy perra vieja en cuestiones de pura y simple confianza, demasiadas heridas innecesarias. Y no se trata de rellenar tiempo en apariencia vacío, sino de compartir el tiempo y la vida con aquellas personas a las que estimas. 


domingo, 2 de diciembre de 2012

Ataques de ansiedad



Desde hace un tiempo (no mucho), voy pensando en formar tarde o temprano un grupo de punk. Antes de volver a Madrid la cosa podía haber ido tomando forma, pero al final no pudo ser. Nunca he tocado ningún instrumento, y no tengo ni pajolera idea de composición musical, aunque algo he experimentado con la percusión. Así que en pleno proceso de experimentación las letras se van haciendo, esperando que alguna vez se toquen y se canten. Aunque aviso que cantar también lo hago de pena, pero si se trata de punk casi que mejor. 

Me enteré hace poquitos meses que los “chungos” que de vez en cuando me entraban eran ataques de ansiedad. Con menor o mayor intensidad y con más o menos frecuencia llevo con ataques de ansiedad un poco más de la mitad de mi vida. Las primeras veces lo pasaba verdaderamente mal porque no sabía por qué me pasaba, aunque nunca ha sido motivo de preocupación para mis padres, y yo era todavía demasiado pequeña como para tener un mínimo de independencia en lo que respecta a mi salud. Los ataques de ansiedad seguían apareciendo, pero para mi madre eran simples mareos, bien por calor, porque tienes hambre o cosas por el estilo. Ya con 16 años cuando una amiga mía tuvo que socorrerme en un ataque de pánico que me dio en una estación de autobuses, me dijo que eso no era normal, que fuera al médico. El resto de mis amigas me dijeron lo mismo. Yo ya me había sugestionado con lo que me decía mi madre restándole importancia a los ataques, pero mis amigas me lo plantearon de tal manera que me entró miedo y fui al médico en búsqueda de una respuesta. Fui con mi madre al médico, para acompañarme y porque ella también quería consulta. Por aquel entonces mi madre estaba en plena menopausia y era en una palabra insoportable. La médica de cabecera no nos hizo ni puto caso, a mi madre la recetó hormonas (estrógenos) para variar, y a mí me dijo (yo creo que ni siquiera me escuchó los síntomas) que me tomara algo (una Coca Cola, por ejemplo) cuando notara que me mareaba, que tendría la tensión baja (ni siquiera me la tomó). En función de cómo lo piense tuve quizás hasta suerte, si la tía me hubiera escuchado quizás me habría recetado tranquimazin o lexatin o a saber qué. Aunque tampoco voy a endemoniar el consumo de ansiolíticos cuando yo fumo hierba y de vez en cuando algo de opio para hacer frente a la ansiedad (aunque la hierba se puede volver en tu contra con la ansiedad), consumo que se ha visto incrementado en los últimos meses y debería comenzar a reducir.

Me dio por indagar un poco en cuestiones sobre nuestra psique y nuestras emociones, nuestra conducta, a raíz de empezar a documentarme para un trabajo de la carrera hace ya un año por ahora.  A lo tonto, sin querer buscarlo del todo, comencé a leer psicología y psiquiatría; y aunque abunde soberanamente la mierda, por suerte hay personas y teorías que merecen y mucho la pena. Y por suerte tengo amigas médicas y psicólogas que son unos soles, muy críticas con la biomedicina, más listas que el hambre y con una capacidad de empatía brutal.

Esta canción todavía dudo en titularla Pánico o ansiedad o bien Ataque de pánico o Ataque de ansiedad.

¡Ataque, ataque
ataque de ansiedad!
¡Ataque, ataque
de pánico da igual!

De repente mal me encuentro, no sé qué me pasa
tengo un malestar enfermo que me recorre todo el cuerpo
todo se desmorona a mi alrededor
mi psique se halla inmersa en  plena desrrealización
Debajo de mi piel hay intensas palpitaciones
empiezo a sudar y vienen alucinaciones
Solo veo manchas borrosas, solo oigo fuertes pitidos
voy sintiendo ya las nauseas de mi estómago podrido

¡Ataque, ataque
ataque de ansiedad!
¡Ataque, ataque
de pánico da igual!

Ya no puedo más de repente me desplomo
me he quedao inconsciente al fin hayo reposo
Te despiertan “¿estás bien?”
ya se apagan los sofocos,
poco a poco voy abriendo mis oídos y mis ojos
Pánico o ansiedad me da igual como lo llamen
miedo me da ya hasta salir a la calle


¡Ataque, ataque
ataque de ansiedad!
¡Ataque, ataque
de pánico da igual!




domingo, 25 de noviembre de 2012

Abuso sexual y violencia de género: dos caras de una misma moneda.



Ilustración de Trevor Brown

Esta semana dio comienzo con el día internacional del abuso sexual infantil (19 de noviembre) y cierra con el día internacional de la violencia de género (25 de noviembre), dos fechas por separado en el calendario, pero cuya necesidad constante de recuerdo y visibilización responden a una misma lucha, acabar con el patriarcado. El abuso sexual infantil y la violencia de género no dejan de ser conceptos enmarcados en una terminología que a mí no me termina de convencer, ya que parecen aludir a realidades diferentes,  cuando emanan de un mismo sistema de dominación.

Durante estos días ha habido actos, anuncios, campañas, manifestaciones… que quieren denunciar la violencia patriarcal que tiene lugar en la pareja, terminando en muchas ocasiones en asesinato. Es algo terrible, y las mujeres tienen que seguir luchando día a día contra ello, pero no podemos olvidar que la violencia de género abarca también otros tipos de violencia que se encuentra fuera de la heterosexualidad y la monogamia.

Las relaciones de poder que tienen lugar entre los géneros operan desde las estructuras del patriarcado y la heteronormatividad, y se insertan en el día a día y en los cuerpos de cada persona. La mercantilización y cosificación de los cuerpos, los cuidados,  la sumisión y la obediencia, no salirse de los roles, la obsesión por la imagen, las inseguridades, la dependencia, la necesidad de protección, las agresiones sexuales, el maltrato físico, la violencia simbólica, el control de la sexualidad…etc

Yo sufrí abusos sexuales durante mi infancia por un familiar. Hablo aquí y ahora directamente, bajo el anonimato que permite la red. Y lo que en verdad me gustaría es poder gritarle al mundo que el abuso sexual es algo que pasa con mucha frecuencia, que se debe prevenir, que las secuelas son muy severas, que se sufre demasiado y desgraciadamente muchas veces en silencio. Hablo aquí y ahora, pero no puedo hablarle de ello a mi madre y a mi padre, no puedo hablarle de ello a mis amigas. Esta sociedad por muy “moderna” y “occidental” que sea, es profundamente misógina, y las niñas son un blanco perfecto por su vulnerabilidad.

Por eso tenemos que empoderar nuestros coños desde que salimos de otros coños más maduros,  nuestros coños sólo nos pertenecen a nosotras, no son de la iglesia, ni del estado, ni de nuestras madres castradoras, ni de hombres violentos, ni de la medicina.

Nuestros coños, nuestros cuerpos, son sólo nuestros y de nadie más. 

viernes, 9 de noviembre de 2012

De rave en las Cuatro Torres


Hará ya unas tres semanas cuando iba a coger el autobús que me llevaba a un trabajo precario y temporal con contrato por obra y servicio. Mi lugar de trabajo era una gran superficie situada en una de las Capillas Sixtinas del capitalismo de consumo postfordista llamados megaparks. Este en concreto alberga un gran centro comercial, Carrefour, Ikea, Media Mark… y un largo etcétera de infraestructuras del estilo. De mi casa hasta la plaza donde cojo el autobús paso por un lugar donde la arquitectura postmoderna se eleva casi hasta el cielo para hacerse notar ante todos los ojos de las hormigas urbanas que pueblan esta ciudad tan inhóspita llamada Madrid. Mi cara rancia cambió por una expresión de sorpresa al ver aparcada al lado de las Cuatro Torres una furgoneta tuneada al más puro estilo ravero psicodélico. Como buena azafata llevaba en mi bolso una cámara para hacer el reporte fotográfico que me exigen en mi minijob de turno. Yo que iba algo quemada por tener que realizar tan infame trabajo por cuatro perras, me sacó una sonrisa de oreja a oreja el ver a esa furgoneta multicolor en medio del hormigón, el alquitrán y las frías cristaleras. 




lunes, 5 de noviembre de 2012

Tu muñeca



Hace casi un año de esa noche que estuviste en mi cama por unas horas. Las veces que hemos podido vernos  casi siempre ha sido así, durante unas pocas horas,  de noche y a escondidas. Días antes me metía cada dos por tres en el correo para ver si me contestabas. Al final me dijiste que sí, sin saber todavía a qué hora vendrías, cuándo llegabas.

Como buena masoquista hice ayuno, y estuve todo el día como una moto porque dentro de mi cuerpo había cientos de mariposas. Estaba demasiado ilusionada y era incapaz de admitir que pasaría lo de siempre, que lo de esa noche iba a ser algo puntual.  Faltaba poco para que llegaras y me fui a la farmacia a comprar condones mientras iba pensando por el camino si todo iba a salir bien, si en cuerpo y alma yo estaría sincronizada, que iba a estar a gusto, que no tendría flashbacks.

Apenas entraste por la puerta me miraste con deseo, y yo te devolvía la mirada con coquetería, como una Lolita que se niega a crecer. Me besaste y me dejé hacer. Follé contigo como una autómata, con absoluta sumisión. Era tu muñeca y me tenías a tus pies. No sé si lo percibías. Estaba muy excitada, pero no pude  correrme. Cuando te conocí tuve los mejores orgasmos de mi vida, cadenas que no terminaban nunca, que me cortaban la respiración y me dejaban afónica, pero cuando nos hemos visto otras veces he sido incapaz. Me daba la sensación de que para ti era simplemente un cuerpo, una cosa bonita con la que poder masturbarte.

Haciendo un paréntesis entre sudores y gemidos me dijiste que esta sería la última vez. No me lo dijiste al principio, al entrar en mi casa; no sé si por cobardía, o por no echar a perder esa oportunidad de follar conmigo. Te pesaba la culpa de la infidelidad, y eso me hacía sentir peor todavía, como si fuera algo personal. Pero lo que más me dolía era el tener que enfrentarme a otro rechazo, a otro abandono.

Volvimos a follarnos aprovechando el poco tiempo que nos quedaba, y cuando al final te fuiste no te marchaste solo, te llevaste algo profundo de mí y me dejaste sola, sintiendo ahogo y un enorme vacío. Pensaba en cómo sería ella, alguien con un físico agradable, una chica de coño rasurado y con buena salud mental. Pero también me preguntaba por qué viniste a verme. Si era porque ella no tenía mis curvas, ni unos ojos de culebra, si no tenía unos pechos y unas nalgas firmes y turgentes, unos labios carnosos. Me preguntaba por qué viniste a buscar mi ano, mi garganta, mi coño empapado. Me preguntaba si sólo venías a por mi cuerpo de muñeca o por algo más.



Quiere y no puede 
lo sabe y llora 



martes, 30 de octubre de 2012

Adolescencia a flor de piel


Cierta noche, cuando Mark Peters salía del coche, notó que alguien le agarraba la pierna. Al bajar los ojos vio a Sarah Sheed, que le confesó que estaba tan loca por Trip que no podía andar siquiera. Todavía no se le ha borrado el pánico que sintió al ver a aquella chica tan fuerte y tan sana famosa por el tamaño de sus senos, caminando como una tullida por la hierba cubierta de rocío. 
 
*** 
Mientras hacían el acto los reflectores recorrieron el campo, pasaron por encima de ellos e iluminaron el poste de la portería. A la mitad Lux dijo:
 
-          Yo siempre lo fastidio todo, siempre. – Y se echó a llorar.
Trip Fointaine apenas nos contó más. Le preguntamos si la había acompañado al coche, pero nos dijo que no.
-          Yo volví andando a casa y no me preocupó como volvía ella a la suya. Simplemente me marché… - Después añadió-. Es muy extraño… me refiero a que la chica me gustaba, me gustaba de veras. Y en aquel momento me haré de ella. 
Las vírgenes suicidas. Jeffrey Eugenides

viernes, 19 de octubre de 2012

Cosiendo heridas


Las sábanas las he puesto hoy limpias, y el edredón hace ya una semana que lo saqué del armario para despedirme del verano y darle la bienvenida a un otoño que no ha hecho nada más que comenzar,  y ya se me está haciendo eterno…Me meto en la cama, desnuda y con un cosquilleo entre las piernas. Siento la suavidad y el olor de las sábanas recién limpias en mi piel, el regazo cálido del edredón, me siento sobreexcitada pero a pesar de ello estoy fría. No me puedo masturbar, no me puedo dormir.

Me gustaría que al irme a la cama me encontrara tu cuerpo cincelado, bronceado y tatuado.

Me gustaría que al irme a la cama me recibieras con una sonrisa, con calor en la cara, y con el sudor recorriéndote la espalda.

Me gustaría que pasáramos horas follándonos como energúmenos, pegándonos, insultándonos,  corriéndome sin parar.

Me gustaría sentir como tus dedos crean dibujos indescriptibles por mi espalda, que nos miremos con complicidad, que nos besemos mientras nos acariciamos suavemente la cara, que terminemos exhaustos, dormitando acurrucados en la gran alfombra de tu habitación.

Me gustaría que estuvieras en mi cama tú o cualquier otro, otros que ya estuvieron, otros que vendrán.

Me gustaría que alguno se quedara por un tiempo, cosiendo heridas, dejando al pasado en su sitio y vivir plenamente el presente, como la noche en que te conocí.  


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Ausente



No escuches, ni hables, ni llores
Estás ausente

Ausente de todo dolor
ausente de toda culpa
Ausente, estás ausente

Tus miradas son de hielo
no transmiten compasión
Tus abrazos son tan falsos
que encogen cualquier corazón

No escuches, ni hables, ni llores
Estás ausente

Ausente de todo dolor
ausente de toda culpa
Ausente, estás ausente

Si tu alrededor se desmorona
y sin pena y sin angustia huyes a toda costa de tan desagradable situación
entonces te sientes libre, sin deber ni obligación
de dar cariño a aquellos que causaron tu terror

Ausente de todo dolor
ausente de toda culpa
Ausente, estás ausente

No escuches, ni hables, ni llores
Estás ausente



sábado, 1 de septiembre de 2012



No recuerda cuando aprendió a llorar en silencio, a intentar controlar aunque sea por segundos el comienzo de un mar de lágrimas asomándose por sus ojos rasgados y negros. No recuerda cuando el llorar llegó a formar parte de una actividad fisiológica diaria. Era tan necesario como ir al baño, lugar donde demasiadas veces se escondía;  y cuando terminaba, tiraba de la cadena y salía disimulando con los ojos hinchados.

Había épocas en las que se tiraba horas tirada en la cama, llorando desconsoladamente, encogida y agarrada a la almohada.

Otras veces no bastaba sólo con llorar, ya que era inevitable que se desgarrara la piel son sus propias uñas, que se pellizcara, que se mordiera los brazos, que se arrancara el pelo, que se golpeara con sus nudillos en el cráneo, que se abofeteara la cara… como si por ello las imágenes de horribles recuerdos se fueran a borrar para siempre.


jueves, 30 de agosto de 2012



Lo peor eran las noches. Antes, el sueño había sido su único refugio frente a las pesadillas de la realidad; en cambio, ahora las pesadillas se abrían paso hasta el santuario de su descanso. Las noches, mientras permanecía con los ojos abiertos contemplando la oscuridad, luchaba desesperadamente contra el sueño temiendo verse acosada por imágenes repugnantes y recuerdos terribles. Pero, como no podía evitar el sueño completamente, se adormecía para sufrir luego continuos sobresaltos. No a causa de pesadilla alguna, sino por efecto de su miedo inconsciente a los terrores del sueño. Y, si bien esos terrores no adquirían ninguna forma definida, siéndole imposible identificar cuál de ellos era el que la roía en lo más íntimo, en realidad el verdadero terror sin nombre era un miedo incontenible, letal y torturante: el miedo a perder la razón. 

Nacida inocente.  Gerald Di pego, Bernhardt J. Hurwood

jueves, 23 de agosto de 2012

Soñando contigo



He soñado contigo
varias veces
he soñado contigo
a lo largo de la noche

He soñado que me cruzaba contigo
que eras la primera persona conocida
que veía en la ciudad

He soñado que me llevabas a tu casa
pero que nunca era ni el momento ni el lugar
para volvernos a follar

He soñado que eras tierno y cariñoso
pero a ratos me volvías a humillar una y otra vez
como yo hice contigo

Te tengo ganas
demasiadas ganas
Te quiero volver a ver


domingo, 19 de agosto de 2012

¿Qué vas a hacer con tu vida?


“¿Qué vas a hacer con tu vida?” Recientemente es la pregunta que más a menudo suelen hacerme. Espero estar licenciada en septiembre tras haber aprobado la única asignatura que se me ha atravesado a lo largo de la carrera, una asignatura bastante horrible, pero bastante menos que la profesora que la impartía, una combinación no muy alentadora para cualquier estudiante. Con 23 años licenciada, a curso por año, y con un expediente más que digno pero sin llegar a ser brillante. Las cuestiones en torno al género siempre han sido mi inquietud desde edades bien tempranas, y al comenzar la carrera, ya tenía claro que después de estar titulada quería hacer un postgrado en género y feminismo. “Tienes las cosas muy claras para ser tan joven”, es otra cosa que me han dicho desde siempre, aunque luego tengo que responder que en lo que concierne a lo académico lo he tenido todo bien claro, pero todo lo demás (mi vida personal, vaya) es un verdadero caos. Durante este último año de carrera que en lugar de ser más que digno ha sido brillante, me estaba planteando hacer un doctorado una vez finalizado el máster. Pero al final lo que llevaba planeando durante tantos años se ha torcido;  el llamado tasazo en la universidad pública ha hecho que me sea totalmente imposible continuar estudiando. Iba a pagar por un máster de 90 créditos unos 2.700 euros, pero ahora su cotización ronda casi los 6.000. Tampoco es que los 2.700 euros de antes fueran el chollo del siglo, ni que decir que obviamente hay gente que no los podrá pagar, pero 6.000 euros es una cifra más que abusiva. (¡No, no, no, no,  Bolonia no, Bolonia no, Bolonia no!)

El estado del malestar hace ya tiempo que estaba empezando a caer, y ahora se está divisando delante de nuestros ojos una caída libre al más profundo de los abismos. Yo no sé por qué tengo unas ganas locas de muerte y destrucción. No tengo una bola de cristal ni súper poderes para adivinar el futuro, pero desde luego lo que no quiero es volver (que es imposible) a la verdadera mierda en la que vivíamos hasta ahora. El neoliberalismo nos está devorando más que nunca (en occidente claro), pero mis únicas aspiraciones no son disponer de unos ingresos que me permitan vivir en una realidad simulada por la publicidad y el consumo, que es lo que parece que siguen pidiendo algunas y algunos cuando salen a la calle a manifestarse. El dinero no da la felicidad (toma cliché) y lo digo porque he vivido durante meses por debajo del umbral de la pobreza y he sido más feliz que nunca. Tampoco tengo muy claras “las alternativas al capitalismo” que habría que poner sobre la mesa, pero no estoy por la labor de defender un estado de malestar.

Uno de los datos alarmantes en esta situación de crisis es el paro juvenil, de ahí que a raíz de que no pueda pagarme el máster la gente me diga ¿Y ahora que vas a hacer con tu vida?”, como si tu vida sólo girara en torno a lo profesional y a lo académico. Desde luego que no se puede avanzar a ninguna parte mientras nuestras conciencias se encuentren en pleno entumecimiento psíquico.

Ahora que de momento tengo todo el tiempo del mundo, en lugar de dedicarme a la vida contemplativa podría dedicarme con continuidad y estabilidad de una vez a la militancia política, pero para ser sinceras mi asertividad brilla por su ausencia y trabajar en grupo me genera ansiedad. Pero tal y como está el panorama ahora más que nunca hay que apostar por la autoorganización y la autogestión en todo lo que sea posible. Y quizás ahora hay más paro, hay recortes sociales…pero hay personas que siempre han estado en crisis y nunca salen en los periódicos ni en los telediarios, por no hablar ya de las situaciones de otros países. Y la crisis no es sólo una cuestión de números, o de dinero que hay en el bolsillo. Como mujer joven prácticamente postadolescente el estado del malestar no ha hecho nada por mí cuando he solicitado su ayuda. Desde luego que el sistema sanitario y educativo está podrido por dentro y no por cuestiones de deuda pública, sino porque la sanidad (la biomedicina vaya) y la educación (donde la coeducación sólo se ve escrito en folletos institucionales, no en la práctica) por muy públicas que sean son intrínsecamente patriarcales.



viernes, 17 de agosto de 2012

El parto



Últimamente no paro de darle vueltas a ese momento. Estábamos en el ascensor, ya llegábamos a casa tras haber estado casi todo el día fuera. Te acercaste a mí, me estrechaste la cintura mientras me lamías la oreja y el cuello. Fue notar que te acercabas y todo se oscureció. Me quedé paralizada por el miedo. Tras haber pasado unos días juntos, felices y sin parar de follar, me quedé paralizada. Se abrió el ascensor y entramos a casa. Me tendiste en la cama, me quitaste las bragas y empezaste a comerme las nalgas. Yo yacía inmóvil, como si mi cuerpo no me perteneciera. Estaba aterrada, me sentía ahogada, mi cuerpo estaba atravesado de nudos, de sudores fríos. Notaste que algo no iba bien, y me preguntaste qué me pasaba. Con la voz entrecortada te dije que no me sentía bien, tu soltaste “¡Pues dilo coño!”, y saliste de la habitación.  No sé cuánto tiempo permanecí en la cama sin moverme, llorando en silencio. Me levante de la cama y salí a la terraza a fumarme un cigarro y a notar la brisa. Te oía haciendo la cena, y te acercaste a la terraza a dejarme una cerveza. Yo ni te miré, seguía fumando, temblorosa. Al rato volviste, te miré y rompí a llorar. Nos abrazamos. Lloraba, lloraba y lloraba, pero no en silencio como antes, sino que eran berrinches agonizantes.

Los días siguientes estuve delirando y con insomnio. Me tiraba las tardes enteras caminando sin sentido ni dirección durante horas.

Aquella noche volví a nacer. Fue un parto doloroso, pero renació una criatura con más vida que nunca.




Luz, ¡que bonita luz!
háblame del sol, dame su calor,
y háblame del mar,
de esas olas que destrozan.

Bienvenido, desgraciado
al planeta de los esclavos,
los mendigos y los perros traicioneros
¡cuando hay hambre!.

Desgraciado, ¡destroza tu cuerpo!
si no quieres ser devorado.
¡Y enloquece!
si no quieres ser humillado 


viernes, 10 de agosto de 2012

Te rechacé


Te rechacé
rechacé tus besos, tus miradas cómplices, tus caricias
Sólo quería tu polla, sólo eso, únicamente

Ahora podríamos estar en cualquier rincón, acurrucados
y observándonos fijamente, con sinceridad, sin miedos
Podríamos estar en la mágica Granada
jugando a que soy una reina mora y tu un bandolero
que me roba las joyas mientras me tocas el pelo
mi piel, mis tetas, mi coño, mi cuello…

Siempre te daba la espalda
 y nunca te dí un beso
Parece que nunca te dijeron
que a las putas sólo se las folla
nunca se las dice “te quiero”












jueves, 9 de agosto de 2012

Como un niño pequeño, pero también un pirado y un sádico



No era la primera vez que nos veíamos, aunque cuando te conocí quizás no era el momento ni el lugar. A veces puedo resultar algo retraída para las artes del cortejo, otras veces puedo resultar demasiado descarada, dando lugar a situaciones violentas. Eso depende de cómo ande a nivel emocional. La primera vez que nos vimos intercambiamos algunas palabras, nada del otro mundo, pero nos buscábamos con la mirada. Recuerdo que volví a verte sentado en una terraza de tu plaza, y nos miramos, pero yo no dije nada, ni tú tampoco.

Me mudé de ciudad siendo tú uno de aquellos hombres que estaban en mi lista mental, uno de aquellos hombres con el que no había tenido nada, aunque me hubiera encantado follarte en su día. Pero ni en la anterior ciudad ni en la actual ha sido el reencuentro. Ella me dijo cuando iba para su pueblo que el grupo de su hermana también iba a tocar en el festival, entonces caí en la cuenta de que te vería, y así fue.

Llegué a la casa retirada poblada de árboles frutales, de huertas y gallinas. Pero también estaba poblada de personas descarriadas que veníamos de paso, al festival, todos músicos menos yo. Nos encontramos en el pasillo estrecho cuando yo iba para el baño y tú salías. Me miraste de arriba abajo, estábamos demasiado cerca y yo con poca ropa. Apareció el patriarca de la casa y tú saliste hacia la pérgola de enredaderas. Ya no recuerdo si volví a verte, pero sé que pasaste la noche fuera. Al día siguiente nos volvimos a ver, y tonteábamos en la cocina mientras hacía que hacía el café.

Ya en la piscina veía tus intenciones, y mientras jugábamos a ahogarnos, a la vez nos pegábamos. Sentí tu puño dentro de mis entrañas antes que tus labios en mi boca. Supongo que los demás se daban cuenta, pero no había forma de que nos dejaran a solas, quería que se fueran para que me reventaras a tus anchas. Una vez que se marcharon, pensando que estábamos a solas, entramos en la casa para estar más cómodos, pero el patriarca seguía dentro imponiendo sus leyes sexistas y autoritarias. Me vestí a toda prisa mientras me daban voces, y ya fuera de la casa fuimos al parque a continuar lo comenzado. Todos los ahí reunidos éramos una panda de chalados, y algunos más politoxicómanos que otros. Apenas te conocía y no sabía si eras así, si estabas colocado o que, me daba igual. No había manera de hablar en serio, parecíamos niños en el patio del colegio. Pero no nos podíamos entretener demasiado porque no sabías a qué hora tocabas.

Volvimos a escaparnos a la noche, no sé cómo me aguantabas, supongo que por pura excitación, ya que fui tan impertinente como una niña pequeña y mimada. Pero tú también, tu también eres como un niño pequeño, pero también un pirado y un sádico, una mezcla demasiado atractiva para mí. Empezamos a mordernos, a arañarnos, a tirarnos del pelo. Mi coño no paraba de derramar cascadas de placer. Con las rodillas ensangrentadas huía como una lagartija escurridiza de tus muestras de cariño mientras te castigaba sin correrte. Yo no sé cuantas veces me corrí, pero a ti no te dejé que lo hicieras. Hubo algunas cosas que no me gustaron, y te lo dije, pero a ratos no me hiciste caso, por eso te castigué. Pero no podíamos parar. Yo estaba de pie, sin que me tocaras, sin tocarme, pero mi coño seguía por libre.

Cuando la atracción y la repulsión se funden lo único que tiene lugar es el desconcierto, no sabes por dónde puedo salir. Ahora me arrepiento, ahora me arrepiento. Demasiado tarde ya que no estás. Lo siento, lo hice mal, y no has sido el único. Hay hombres despreciables fruto de un mundo misógino, y hay mujeres perversas y taradas fruto de un mundo misógino. 

martes, 31 de julio de 2012

A esa gente

Decís que vivo en otro mundo...

aunque nunca habéis querido entrar en él

Ni tampoco os dejaré






martes, 24 de julio de 2012

Te esperaba


-          Te esperaba ¿sabes? Lo que te he escrito no era ninguna broma. A partir de ahora tú darás las órdenes. A partir de ahora tú elegirás lo que me ponga. ¿Cuál es tu color preferido? Aún no me lo has dicho. No me hablas, estás enfadado. Bueno, ¡di algo!
-          Estás enferma, necesitas tratamiento.
-          Si quieres pegarme, pégame.
-          No quiero ensuciarme las manos, a la gente como tú no se la toca ni con guantes.

La pianista 

jueves, 19 de julio de 2012

Buscarnos


Estaba releyendo, releyendo para variar correspondencia virtual. Qué impersonal es la correspondencia virtual, lo bonito que era escribir cartas y tunear los sobres.

Lo explicabas como si fuera una casualidad, pero lo relatabas con demasiada seguridad y naturalidad. Me da escalofríos que tus palabras parecieran a la vez tan distantes y tan cercanas.

Hace mucho tiempo que no estás, de hecho, no sé si alguna vez estuviste, pero  mi adicción a la fantasía no para de teñir de estampados multicolor los recuerdos grises. El autoengaño de alguna manera hace los días más llevaderos.

No sé cuantas veces me habré preguntado si será el adiós definitivo, pero volvemos a buscarnos como desesperados,  en busca de orgasmos sublimes, en busca de un abrazo sincero. 

lunes, 18 de junio de 2012

Más sonrisas y menos lágrimas

De vez en cuando me meto a cotillear un poco las estadísticas del blog. Estas son las palabras claves de búsqueda más usadas que dan con mi blog del 11 al 18 de junio. 




re (aprender) que eres valiente, y que te volverás a levantar cueste lo que cueste. re (aprender) de aquello que se repite, aunque siempre te digas que no quieras que se vuelva a repetir. re (aprender) que de nada sirve esperar las disculpas, porque no van a llegar.
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